23 de Abril del 2017, 12:15 hrs.

10 fabulosos consejos de escritura

Además de la música, la pintura, la poesía y el baile, la redacción de una historia también es un arte maravilloso, presente diariamente a nuestro alrededor. En la vida cotidiana de toda persona, nos encontraremos con variedades y variedades de incontables textos, desde panfletos y carteles de advertencia hasta revistas y menús.

¿Qué tiene que ver esto con la literatura? La respuesta: Más de lo que parece. Aunque los ejemplos anteriores corresponden a textos informativos, todos coinciden en una esencia fundamental: Comunican su objetivo de manera clara, evidente, cognoscible y perceptible. Incluso si hablamos de un libro con buena trama, este siempre resultara agradable a la comprensión del lector si presentan una buena estructura y desarrollo de sus elementos internos, como personajes, ambientes, momentos tensos, incluso descripciones detalladas de acontecimientos relevantes.

Por ese motivo, los siguientes consejos que te daré son igualmente útiles para todo tipo de libro, sea cual sea la plataforma en la que lo vayas a publicar. A pesar de ello, he de reconocer que son ideales para la escritura de contenido web. Si tienes un blog o bien planeas escribir una novela, presta atención porque estos 10 tips te pueden ser de mucha ayuda ¡COMENZAMOS!


1. Divide con lógica cada párrafo

Esta es una regla básica que muchos escritores olvidamos con frecuencia, lo sé, me incluyo. Sin embargo, al igual que en una charla común, no podemos ir de un tema otro sin conectarlo con nada. ¡No tiene sentido! Intenta ser breve si entregas demasiados detalles, no más allá de 8 líneas. Si se trata de un hecho complementario, es decir, que no influye demasiado pero lo quieres aplicar, puedes extenderte un poco. Dale ritmo a tus párrafos intercalando frases largas (de 15 a 25 palabras) con frases cortas (de 1 a 10 palabras).

2. Emplea anécdotas

Apóyate en sucesos memorables que hayas pasado, incluso si son negativos. Tus lectores podrán entender lo que desees expresar si utilizas palabras propias. Por supuesto, no olvides ser coherente. Las pequeñas historias siempre pueden aportar alguna lección valiosa al receptor.

3. Fuera pleonasmos

   Por amor de dios, hagas lo que hagas, escribas lo que escribas… no te sirvas de pleonasmos. Si no lo sabias, un pleonasmo es una figura retórica añade enfáticamente a una frase más palabras de la necesarias para su comprensión. Un ejemplo usual: Subir arriba, bajar abajo, entrar adentro, salir afuera, el niñito hombre, la niñita mujer… En fin, supongo habrás entendido. 

4. Inspiración o eficiencia, he ahí el dilema

Esto resulta más cómico que frustrante. Cuando estamos inspirados y con mucho ánimo, no tenemos tiempo libre ni material. De igual forma, cuando tenemos todo el tiempo del mundo no encontramos ideas para seguir escribiendo. La solución más práctica es equilibrar ambas variables. Resultará difícil al ser inversamente proporcionales, pero generalmente es mejor tener inspiración y arriesgar tiempo.

5. Investiga

  En caso que desees abarcar un tema que no conozcas, infórmate antes de escribir siquiera una palabra. No hace falta seguir ninguna regla especial, pero piensa que si alguien experto lee tu novela y se da cuenta de varios errores el más distorsionado y confundido serás tú. Quiero decir, no puedes escribir sobre un amor clandestino durante el romanticismo sin conocer sus conceptos claves. O ciencia ficción sin conocer las bases de la física espacio temporal, si no, parecerá magia y fantasía.

6. Personajes

Controla el exceso de personajes, ya que estos, al realizar las acciones principales, generaran mucha controversia. El lector pensará: “No, se supone que la hermana de personaje A, engaño a personaje B. ¿O acaso Personaje H persuadió a personaje R para cortar su relación con personaje C?”. En consecuencia, todo culminara en desastre. Te sugiero optar por una menor cantidad, pero con mayor descripción de rasgos físicos y emocionales. Además, puedes agregar un sello distintivo a cada uno para acordarte fácilmente, ya sea acción u objeto. Por ejemplo, que alguien lleve siempre consigo una bufanda azul, o que tome mucho café con leche, o incluso que disfrute cuidar bellas plantas. Si Harry Potter tenía su cicatriz, ¿Por qué no regalarles a tus personajes un detalle especial, único e irrepetible?

7. Tiempo

   Si ya escribes una novela narrada en primera persona, tiempo pasado, no pases con frecuencia a tiempo presente. Es más, ni siquiera deberías arriesgarte a alterar el orden cronológico de los hechos. Toma aire, respira y corrige lo que puedas a su tiempo correspondiente.

8. Tópicos literarios

Si quieres llamar la atención de los lectores, mantente alejado de los clichés, refranes y frases hechas, a menos que aludas directamente a ellos. La idea no es tan solo divertirte, también consiste en crear algo innovador y desconocido. ¿Quién estableció que “el chico rudo” debía invitar a “la chica dulce” al baile de graduación donde la porrista malvada “rubia popular”  está nominada a reina? Por favor, admítelo, no impresiona a nadie, y mucho menos motiva a leer semejante basura. Así es, y basura reciclada infinitas veces. Yendo al grano, nadie te obligará a seguir un estereotipo, es bueno romperlos para estar satisfecho con tu propia obra. Aprovecha tu imaginación como la maquina más grandiosa jamás creada.

9. Bloqueo literario

Este es un maleficio que constantemente afecta a los escritores detrás de cada página en blanco. Evitamos de cualquier manera acercarnos al computador para seguir construyendo nuestra obra. Siempre hay algo más importante que hacer. Sí, incluso limpiar las cortinas. Muchas veces puede darse estando ya sentados frente a la página. En ese caso enfócate, mentalízate, analiza lo que llevas y continua escribiendo.

10. Sé tu mismo

Dentro de cada historia hay parte de la vida del autor. Disfruta mientras escribe y recuerda, es lo que tu deseas expresar, incluye lo necesario siguiendo tus propias pautas. Refleja tus sentimientos libremente y veras como todo se volverá parte de ti, siempre lo fue, es el momento de compartirlo.